miércoles, 21 de marzo de 2012

ESAS GRASAS QUE CURAN Y UNA RECETA SALUDABLE QUE ACOMPAÑA.


ESAS GRASAS QUE CURAN
CHÍA. FUENTE DE OMEGA3

Las antiguas civilizaciones mesoamericanas consideraban a la chía como componente básico de sus dietas. Luego de 500 años de ser forzado a la oscuridad, “el cultivo oculto de los aztecas” ofrece al mundo una nueva oportunidad de volver a los orígenes y mejorar la nutrición humana, suministrando una fuente natural de ácidos grasos omega-3 y antioxidantes.
                Cuenta con una extensa historia agrícola, la cual se vio interrumpida en el siglo XVI, cuando los conquistadores invadieron América, luego del descubrimiento de Cristóbal Colón. La chía fue perseguida hasta casi su extinción por considerársela sacrílega, debido a que constituía el principal elemento de las ceremonias religiosas dedicadas a los dioses aztecas.
                La ciencia moderna intenta dilucidar tanto las propiedades,  sus efectos,  como así también la capacidad de esta semilla milenaria para disminuir el riesgo de sufrir enfermedades relacionadas al corazón, al reducir el contenido de triglicéridos, colesterol en plasma y  la presión sanguínea.
                Desde entonces, recobra importancia y fuerza en la dieta humana, debido a su indiscutible porcentaje de ácido graso esencial Omega 3, superando el 63%, una de las especies vegetales con mayor concentración en este ácido graso esencial conocida hasta la fecha.
                Pero eso no es todo, otra ventaja atribuible a la chía es la presencia de  compuestos con potente actividad: miricetina, quercetina, kaemperol, y ácido cafeico. Estos compuestos son antioxidantes primarios y sinérgicos y contribuyen a la fuerte actividad antioxidante de la semilla. Cuenta además con minerales como calcio, magnesio, fósforo, potasio y zinc, en cantidades apreciables.
                Fuente importante de Omega 3, de origen vegetal, con una marcada historia como alimento humano, sin sabor extraño, sin colesterol y con potentes antioxidantes naturales y necesarios. Tanto niños, adultos, mujeres en edad de gestación o ancianos, pueden apreciar y enriquecer su dieta con este cultivo que hoy renace.

BORRACHITAS DE BURGOL Y CHIA
Por María José Molina
Lic. En Nutrición
INGREDIENTES
200grs de trigo burgol fino
250c.c de vino tinto
100c.c de aceite de maíz
10grs de semillas de anís
10grs de canela en polvo
Una taza de azúcar sin refinar o cinco cucharadas de edulcorante: PREFIERE STEVIA
Medio sobre de levadura de cerveza deshidratada
200gr de harina de trigo o c.n.
40GRS DE SEMILLAS DE CHÍA

PREPARACIÓN:
Mezclar en un recipiente el burgol, las semillas de anís y la canela, embeber con el vino tinto y dejar macerar unos minutos.
Transcurrido el tiempo, incorporar, aceite, azúcar o edulcorante, mezclar, integrando los ingredientes.
Tamizar la harina junto con la levadura, agregarla junto con las semillas de chía. Formar un bollo firme. De ser necesario, utilizar más harina. Amasar cinco minutos, cubrir con film y guardar en la heladera dos horas.
Luego, estirar la masa bien fina, pincharla y cortar galletitas con la forma que desee, con cortante o cuchillo.
Hornea hasta que estén sequitas.
PROPIEDADES NUTRICIONALES
*        Contiene germen de trigo, Omega6 y vitamina E, con poder antioxidante celular.
*        Minerales: hierro, fósforo, magnesio, calcio.
*        Los polifenoles del vino y de las semillas de chía otorgan poder cardioprotector
*        No contienen alcohol
*        Contienen las propiedades benéficas de la uva
*        El trigo burgol previene el estreñimiento. Además su bajo contenido en almidón permite ser consumido en dietas para diabéticos e hiperlipemias.
*        Altas concentraciones en fibra mixta, y su contenido en Omega3, ayuda a controlar el estreñimiento en forma natural  y delicada, sin dañar el intestino.


NOTA: El calor de cocción evapora el alcohol del vino, haciendo que las galletitas guarden todas las propiedades benéficas de la uva, recomendando el consumo en niños.
El trigo burgol es un trigo candeal, pelado cocido y secado. Listo para el consumo, no requiere cocción. Se le suman a estas galletitas la concentración de polifenoles del vino, resultando una buena alternativa diaria para ayudar a controlar el colesterol y los triglicéridos. Pueden incluirse en cualquier comida: desayuno, almuerzo, merienda o cena.

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