jueves, 18 de abril de 2013

¿ES ADICTIVO EL CHOCOLATE?



          Sobre el posible poder adictivo del chocolate existen muchos mitos. Se habla, incluso, de individuos «chocohólicos», es decir adictos al chocolate, especialmente mujeres, en quienes su deseo de consumo es tan intenso que no pueden reprimirse. Científicamente, no hay aún explicación para este comportamiento, el cual es poco comprendido, pero real. Algunos investigadores han aventurado diferentes hipótesis. Varias sustancias bioactivas, presentes en el chocolate, se han considerado como posibles candidatas a producir esta especie de «adicción» al chocolate. 
         El chocolate contiene pequeñas cantidades de cafeína, pero una cantidad relativamente alta de teobromina, una sustancia alcaloidea, similar a la cafeína, cuya potencia como estimulante es 1/10 del efecto de la cafeína. Una porción típica de chocolate negro (40 g) contiene 2 a 11 mg de cafeína y 20 a 60 mg de teobromina, lo cual es una cantidad muy pequeña si se compara con el aporte de ambas sustancias a partir de café (137 mg de cafeína y 60 mg de teobromina por porción de aproximadamente 10 g). 
 
        Otras sustancias que pueden influenciar el comportamiento hacia el chocolate son la tiramina y la feniletilamina, que son estructuralmente similares a la anfetamina, y también la anadamina cuya estructura es similar a la canabis. La combinación de estas sustancias en el chocolate puede parecer casi explosiva, pero no es así, ya que se encuentran en pequeñísimas cantidades, en el rango de los microgramos por porción. 
           
          Un estudio demostró que el consumo de cápsulas de cacao (no de chocolate) conteniendo todas estas sustancias, no modifica el deseo de comer chocolate, por lo cual la «ansiedad» por el chocolate, es una particularidad de este último y no del cacao que contiene. En la opinión de algunos investigadores, la experiencia hedónica que proviene del aroma, del sabor, de la textura, y de la sensación que produce la fusión del chocolate en el paladar, parece ser la virtud de este alimento que lo hace irresistible. 

       Más recientemente, investigaciones realizadas por investigadores españoles, han identificado un nuevo tipo de compuestos en el cacao y el chocolate, identificados como tetrahidro-beta-carbolinas. Estos compuestos son alcaloides potencialmente neuroactivos que se encuentran también en las bebidas alcohólicas, por lo cual se ha estudiado su posible rol en la etiología del alcoholismo. A la fecha, no se sabe si estas carbolinas, presentes en el chocolate, pueden tener algún efecto en el «deseo» de consumirlo. Un argumento, en contra del posible efecto de las carbolinas, es que estas sustancias están presentes en muchos otros alimentos que no producen deseo de consumo, como las frutas, por ejemplo, y en mayores cantidades. Se ha medido la actividad cerebral, mediante PET (Positron Emmision Tomography), de individuos mientras consumen chocolate, observándose un mayor flujo sanguíneo en aquellas áreas involucradas en la percepción de sensaciones de placer. 

     Estas mismas áreas son activadas por drogas adictivas, como la cocaína, por lo cual este efecto podría explicar la asociación entre el consumo de chocolate y una posible adicción en algunos individuos. Sin embargo, no hay nada concreto, y al parecer, todo deriva simplemente del placer que produce comer chocolate.

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