viernes, 3 de octubre de 2014

EL PRINCIPIO DE LA VIDA

Decía Hipócrates: “El aire puro es el primer alimento y el primer medicamento.”


Como alimento, el aire puro abastece la mayoría de nuestras necesidades fisiológicas, la principal, oxigenar cada una de nuestras células, haciendo que respiren; de tal modo que en el campo, en el bosque, en la montaña o a orillas del mar, se puede vivir principalmente de aire y secundariamente de alimentos destinados al "estómago". 

Esto se puede ver en la frugalidad de los campesinos que, a pesar de sus rudas labores y enérgico desgaste físico, viven sanos con preparaciones simples que parten de lo que natura les brinda.  A la inversa, en las ciudades, donde el aire como alimento no reúne las excelencias de aire puro, para mantener la energía vital, el hombre necesita recargar la alimentación estomacal, a lo cual se suma la mala elección de los alimentos que mantiene un estado general de insuficiencia vital. 

El aire debe entrar a nuestra economía por dos conductos: por los pulmones y por la piel. La piel es un tercer pulmón, a la vez que un tercer riñón, absorbiendo normalmente la cuarta o la quinta parte del oxígeno que necesitamos y expeliendo en análoga proporción los desperdicios de nuestro desgaste orgánico.  Para que la piel desempeñe sus funciones es indispensable que esté en contacto directo con la atmósfera o a lo menos que ésta se renueve sobre aquella, de aquí la importancia de tomar contacto con el aire, de saber depurar, y entender lo perjudicial de las camisetas sintéticas y ropas pegadas al cuerpo. 

COMO RESPIRAR? 
La respiración pulmonar debe hacerse por la nariz con la boca cerrada, pues la nariz es el guardián de los pulmones, calentando el aire demasiado frío y reteniendo sus impurezas. Mientras mejor nos alimentemos de aire, menos necesidad tendremos de alimentos estomacales, es DECIR que saber respirar a conciencia forma parte de un hábito alimentario a destacar para lograr no solo mayor calidad de vida, sino ademas mejor salud y el controlo de peso.
Así como para tener una buena digestión es necesario saber comer, también debemos saber respirar. Por eso es necesaria la gimnasia respiratoria, varias veces al día, y especialmente en la mañana haciendo respiraciones profundas durantes algunos minutos con la boca cerrada.

Busca el aire puro a toda hora, como el alimento más precioso para conservar tu salud. Busca una ventana, mira al sol, si es posible trabaja bajo los árboles, y si no es posible, intenta en algún momento del día conectarte con la naturaleza, de ella parten los nutrientes mas sutiles ...   


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